Casandra

A las puertas estoy de mis señores
blanca de polvo y roja de jornadas,
yo, Casandra de Ilión a la que amaron
en su patria los cerros y los ríos,
la higuera oscura y el sauce pálido,
el cordero del mes y el cabritillo,
el huérfano y también lo inanimado.

También la hora y el día me amaron,
menos el día yerto del exilio.
Al primer carro de los vencedores
subí temblando de amor y destino
en brazos del que amé contra mí misma
y contra Ilión, la que hizo mis sentidos,
y cuando ya mis pies no la tocaron
mi Patria enderezada dio un vagido
como de madre o hembra despojada:
voz de ciervo o leoncillo
ternerillo o viento herido.
Miré el tendal oscuro de mi raza
y tales rostros no me vi en los bárbaros.

Todo me amaba dentro de mi casta
y sobre el rostro de Ilión todo fue mío:
dátil de oro y semblantes de oro,
las islas avisadas, los riachuelos.
Pero yo, para ser hembra eterna
no amé el amor y he amado al enemigo.
El vencedor cuyo rostro da frío
en su carro me trajo y en su pecho,
y he cruzado arenales y bajíos,
y las aldeas arremolinadas
al eco de mi nombre ya maldito,
y yo no las he visto ni escuchado
de traer en mi bien los ojos fijos
y he de venir recitando mi muerte
como un refrán desde niña sabido.

Escucho tras de las puertas de bronce
los pasos de la hembra que se acerca
y que me odia antes de haberme visto.
Tampoco en la Tebas le valen puertas
de bronce a la mujer apercibida
para no oír la hora que camina
sin sesgo hacia Casandra y Clitemnestra.

Yo soy aquella a quien dejara Apolo
en pago de su amor los ojos lúcidos
para ver en el día y en la noche
y ver lo mismo arribar su ventura
que su condenación. Así Él lo quiso.
Todo lo supe y vine a mi destino
sabiendo día y hora de mi muerte.
Vine siguiendo a mi enemigo y dueño,
rehén y amante, suya extranjera,
sabiendo de su muerte y de mi muerte
y de la eternidad de ambos hechos.
A las puertas estoy oyendo el paso
de la hembra que me odia antes de verme
escuchando los pasos presurosos
de la que ya apuró su vaso rojo
y viene en busca del segundo sorbo.

¡Voy, voy ! Ya sé mi rumbo por la sangre
de Agamenón que en su coral me llama.

Tampoco la mujer apercibida
que está golpeando a las puertas extranjeras
dejó de oír la hora que venía y venía
recta hacia ella y Clitemnestra.

Todo lo supe y vine a mi destino
recta hacia el sitio de mi acabamiento.

Sin llanto navegué por mar de llanto.
Yo vine, aunque bien sabía
y bajé de mi carro de cautiva
si rehúsa, entendiendo y consintiendo.

No vale ¡ guay !  el bronce de la puerta
para que yo no vea a la que viene
por camino de mirtos a buscarme
ebria de odio y recta de destino.

La mujer sanguinosa me destestaba
pero es la sangre de él la que me ciñe
y el hilo del coral quien lleva
consigo a aquella que es rehén y amada
y las puertas se cierran sobre aquella
que de veinte años lo tuvo sin amarlo
y a quien yo amé y seguí por mar, islas, penínsulas
y aspirando en el viento del ábrego
la bocanada de la patria suya.

Vi Atenas antes de tocar su polvo
y veo la chacala de ojos bizcos,
le veo la señal apresurada
y el botín de mi cuerpo en sangre tinto.

Ya abre las puertas para recibirnos
según recibe el cántaro reseco
el chorro de su sidra o de su vino,
con tu cuerpo gastado cual las rutas
deseada fui como la azul cascada
que ataranta los ojos del sediento.

Ya estamos ya, los dos, ricos de púrpura
y de pasión, ganados y perdidos,
todo entendiendo y todo agradeciendo
al Hado que sabe y me salva.

Ya me tumban tus sanguinarios siervos
y ya me levantan en faisán cazado
pero el alto faisán de tu deseo
después de su rapiña y de su hartazgo
te dejará en las manos de sus siervos
y volarás conmigo los espacios
ricos de éter y de constelaciones.

Antes del alba habré recuperado
yo al Agamenón, al rey de hombres
en él voy de vuelo, ya voy de vuelo.

Poema Inédito de Gabriela Mistral

El nombre de Casandra en griego antiguo tiene dos significados «la que enreda a los hombres» o «hermana de los hombres». Era hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya. Era la hermana gemela de Héleno, dotado como ella de poderes adivinatorios.

Apolo, dios de la adivinación entre otras cosas, amaba a Casandra, pero, cuando ella no le correspondió, él la maldijo: su don se convertiría en una fuente continua de dolor y frustración, ya que nadie creería sus predicciones. En algunas versiones de este mito, Apolo escupe en su boca al maldecirla; en otras versiones griegas este acto suele suponer la pérdida del don recientemente adquirido, pero el caso de Casandra es diferente. En Orestes ella promete a Apolo que se convertirá en su consorte, pero no lo cumple, por lo que desata su ira.

Mientras que Casandra entra en trance y emite sus oráculos desde las simas de un delirio que hace que todos la tomen por loca, su hermano Héleno interpreta el porvenir a partir de símbolos externos, como el vuelo de los pájaros. Será Héleno el que prediga que Troya caerá en manos de Néptolemo gracias a las armas de Filoctetes, además de anunciar a Eneas la fundación de Roma.

Las profecías de Casandra jalonan el trágico destino de Troya sin alterarlo: reconoce a Paris, que había sido abandonado de niño y luego consiguió entrar secretamente en la ciudad, y predice las nefastas consecuencias de su viaje a Esparta con la esposa de Menelao; será junto a Laoconte, el sacerdote de Apolo, la única que prevenga a los troyanos del misterioso caballo de madera que los griegos habían abandonado en su costa. Todo es en vano, pues los oídos de sus compatriotas permanecen sordos a sus advertencias.

Una vez concluida la guerra de Troya, durante el saqueo de la ciudad, Áyax, hijo de Oileo encontró a Casandra refugiada bajo un altar dedicado a Atenea. Aunque la princesa se agarró a la sagrada estatua de la diosa, en el frenesí del saqueo Áyax desoyó sus ruegos, y la arrastró junto con la estatua. Según algunas fuentes la violó en ese preciso lugar; para otras fuentes, el sacrilegio cometido por Áyax había consistido en no respetar la sagrada estatua de la diosa. Este hecho condenó al guerrero, pues Poseidón, impelido por la humillada Atenea, hundió su barco causando una tormenta en las cercanías del promontorio de las rocas Giras, donde Áyax murió ahogado, o clavado a las rocas por el tridente de Poseidón según otra variante de la leyenda.

Casandra fue entregada como concubina al rey Agamenón de Micenas. Este ignoraba que, mientras guerreaba en Troya, su esposa  Clitemnestra se había hecho amante de Egisto. Cuando Agamenón y Casandra regresaron a Micenas, Clitemnestra le pidió a su marido que anduviera por encima de una alfombra morada, el color que simboliza a los dioses. A pesar de que Casandra le avisó reiteradamente que no lo hiciera, el rey la ignoró y cruzó la alfombra, cometiendo así un sacrilegio. Clitemnestra y Egisto asesinaron a ambos.

Hay versiones alternativas de la historia en las que Casandra, siendo niña, pasó la noche en el templo de Apolo con su hermano gemelo Héleno y las serpientes del templo chuparon y limpiaron sus orejas, por lo que ambos serían capaces a partir de entonces de oír el futuro. Este es un tema recurrente en la mitología griega. Otras versiones sugieren que Casandra consiguió la habilidad de entender el idioma de los animales, en lugar de conocer el futuro.

Arte

Literatura

Casandra aparece en el quinto libro de Geoffrey Chaucer, Troilo y Crésida (Troilus and Criseyde, 1385), como la hermana de Troilo. Este sueña un día que su amada Crésida está enamorada de un cerdo, y pide consejo a Casandra. Ésta interpreta correctamente el sueño y le dice que Crésida ya no lo ama porque ahora quiere a Diomedes, guerrero griego. Debido a la maldición, Troilo no cree a Casandra.

El mito también fue abordado por la escritora alemana Christa Wolf en su obra Kassandra. El libro cuenta la historia desde el punto de vista de Casandra en el momento de su muerte.

La autora Marion Zimmer Bradley escribió una novela de fantasía histórica llamada La antorcha (1987) que recuenta la Ilíada, también desde el punto de vista de Casandra.

En la novela de Markus Sedwick The Foreshadowing, Alexandra, el personaje principal, tiene el don de ver el futuro, aunque principalmente ve la muerte y el sufrimiento ajeno. Además, al crecer en la Inglaterra de la Primera Guerra Mundial, su poder es temido y puesto en duda. En la novela, ella lee el mito de Casandra y se da cuenta del paralelismo con su propia existencia.

En Age of Bronze: Sacrifice, de Eric Shanower, Casandra es violada en su infancia por un malvado sacerdote que pretende ser un dios.

En la novela de Clemence McLearn Inside the Walls of Troy, Casandra tiene una gran amistad con la reina Helena de Esparta cuando llegó a Troya con el príncipe Paris. Casandra odiaba a Helena con toda su alma, pero se rindió a su alegría y felicidad continua y se convirtió en su confidente. Al final de la historia, Casandra no es violada ni se va con Agamenón. Simplemente se queda con sus hermanas Políxena y Laódice en el templo de Atenea. El resto de la historia no se cuenta.

En la literatura moderna, Casandra es a menudo usada como modelo de tragedia y romance, y a menudo simboliza el arquetipo de alguien cuya visión profética es oscurecida por la locura, convirtiendo sus revelaciones en cuentos o afirmaciones inconexas que no son comprendidas plenamente hasta que ocurre lo vaticinado.

El escritor argentino Roberto Mateo, en su novela La impronta de Casandra, toma la idea original del mito y la modifica dándole otros matices; como ejemplo, Apolo no solo le da el poder de predecir el futuro sino que, a petición de ella misma, también recibe el don de la inmortalidad, el don de la palabra justa y el deseo de convertirse en protectora de los artistas de la palabra. Con este giro en el mito original, el autor de esta novela consigue traer a Casandra hasta la época actual, generándole encuentros a través de la historia con escritores que en algún momento de su obra la mencionan; por este paseo histórico Casandra conoce, influye y ampara a EurípidesEsquiloSchiller y Rossetti, al igual que al personaje central de esta novela, a quien conoce en última instancia.

El poeta español Ernesto Filardi trata el mito de Casandra en la pieza homónima del poemario Penúltimo momento (Madrid, Sial, 2005). En el poema se establece una identificación de Troya con una relación de amor acabada, mientras Casandra se identifica con la amada que desde tiempo atrás ya anunciaba que la relación no tenía futuro.

En 2013, la dramaturga mexicana Silvia Peláez escribe su obra teatral Visiones o el complejo de Casandra, en la que la protagonista es una periodista de televisión, ambientalista, que tiene el poder de predecir eventos terribles pero nadie la toma en cuenta, hasta que, presionada por subir el índice de audiencia del programa, realiza un acción límite frente a las cámaras. La autora hace un paralelismo entre el Jefe de la periodista con Apolo, y el compañero de trabajo, Ayante, con Áyax. En una primera versión, la obra se presentó en lectura dramatizada en el Teatro La Gruta del Centro Cultural Helénico en 2013.

Cine y Televisión

En la película de Woody Allen Poderosa Afrodita, Casandra aparece como uno de los personajes, avisando al protagonista de su mal futuro.

En la serie de 2020 Cosmos: mundos posibles aparece relatado el mito de Casandra en el episodio 1×12 Coming of Age In The Anthropocene.

Cassandra es un personaje importante en la serie animada de Disney, Hércules, de 1998. Es una amiga cercana de Hércules y de Ícaro. Tiene constantes visiones del futuro, por lo general desastres y es incapaz de evitarlas, porque se muestra como un personaje sombrío y sarcástico, razón por la que Hércules e Ícaro no suelen tomar en serio sus predicciones.

Música

El grupo sueco ABBA en el tema «Cassandra» habla sobre una persona que se arrepiente de no haberle creído sobre su poder y hace referencia a varios puntos del mito. El tema fue escrito por Benny Andersson y Björn Ulvaeus y aparece en The Visitors (álbum).

El grupo de power metal alemán Blind Guardian le dedicó las canciones Under the ice, en la que se narra su muerte, y And then there was silence, donde se habla de las visiones de Casandra sobre la Guerra de Troya. Ambas canciones se incluyen en el disco de 2002 A night at the Opera.

El grupo de rock argentino de los 70 Sui Generis le dedica un tema al mito de Casandra titulado El tuerto y los ciegos. Charly García es su autor y figura por primera vez en el disco Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, aparecido en 1974.

En el año 2007, el cantautor español Ismael Serrano compuso una canción llamada Casandra para su disco Sueños de un hombre despierto. Así mismo, el compositor canario Pedro Guerra compuso una canción con el mismo título.

El grupo de metal gótico Theatre of Tragedy tiene a Casandra como protagonista del primer corte de su álbum Aégis.

Psicología

En psicología se utiliza el síndrome de Casandra, creado por Gastón Bachelard en 1949, para describir a personas que hacen predicciones sobre el futuro -generalmente catastróficas- que los demás no creen y hacen que la persona se sienta desvalorizada.

Bachelard definió las principales características del complejo de Casandra así:

  • Baja autoestima y depresión.
  • Tener miedo.
  • Ponerse constantemente a prueba.

El síndrome de Casandra en psicología es una patología que lleva a hacer sistemáticamente profecías adversas sobre el propio futuro o el de los demás. Quienes sufren este complejo no son creídos porque siempre ven el lado negativo. Esto conduce muy a menudo a una depresión reactiva, así como a una profunda frustración por la incapacidad de actuar con prontitud y eficacia. 

Por ejemplo, en la película Doce monos. la doctora Kathryn Railly investiga este síndrome y a quienes lo sufren.

Astronomía

Kassandra es un asteroide que forma parte del cinturón de asteroides y fue descubierto por Christian Heinrich Friedrich Peters el 23 de julio de 1871 desde el observatorio Litchfield de Clinton, Estados Unidos. Kassandra orbita a una distancia media de 2,677 ua del Sol, pudiendo alejarse hasta 3,04 ua. Tiene una inclinación orbital de 4,936° y una excentricidad de 0,1355. Emplea 1600 días en completar una órbita alrededor del Sol.

Zenda

Ivoox

Bibliografía

  • Antonio Ruíz de Elvira, Mitología Clásica, ed. Gredos, Madrid, 1995
  • Pierre Grimal, Diccionario de Mitología griega y romana, Paidós, Barcelona, 1981

Webgrafía

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